Este jueves 10 de enero, el gobierno mexicano pidió una disculpa pública a la periodista Lydia Cacho en un evento que probablemente jamás se había visto en dicho país.
Alejandro Encinas, el subsecretario de Derechos humanos, migración y población, afirmó que el gobierno fracasó en proteger los derechos a la libertad de expresión y al doblegar a Lydia.
14 años después llega esta disculpa forzada por la ONU cuando debió disculparse el mismo Mario Marín (ex-gobernador de Puebla) con ella.
Por otro lado, Edith Encalada, una de las víctimas mencionadas en el libro de Los Demonios Del Edén, escrito por Lydia Cacho, menciona que la autora "ha violentado nuestro derechos como víctimas", tiene tiempo mencionando a los medios que la periodista no es lo que aparenta, que hace dinero con el dolor ajeno e incluso robó los archivos para escribir su libro.
Cabe mencionar, que hace poco, Encalada dijo que ninguna de las víctimas mencionadas en el libro quiere que sus nombres o personajes las represente en el producto de Cuarón y Del Toro como productores al querer llevar a la pantalla grande la historia del caso Lydia Cacho.
La periodista mexicana Lydia Cacho, quien fuera víctima por parte de empresarios y 19 funcionarios públicos por escribir y publicar el libro Los Demonios Del Edén en el 2005 dando voz a víctimas de abuso sexual y pornografía infantil. Durante años ha estado peleando para castigar a sus verdugos que intentaron darle un escarmiento.
El 31 de julio del presente año, la ONU falló a favor de Lydia Cacho y en contra del estado mexicano para que repare el daño y reconozca los crímenes. En el vídeo, Lydia porta un chaleco antibalas que se le entregó en el último día de gobierno de Peña Nieto y se le otorgó una escolta armada reconociendo que su vida está en riesgo.
Todo esto lo hace saber en el vídeo spot pero lo más estremecedor es que pide al espectador que imagine como el estado mexicano trata a las miles de víctimas de crímenes.
Por lo general todos recordamos la primera vez que dijimos nuestra primera grosería y obviamente fue estando pequeños, yo recuerdo que la mía fue a los 2 o 3 años en un McDonalds y le dije a otro niño con coraje "Pinchi" por colarse en la fila de un juego y mis padres me regañaron por escuchar mi grito.
Nuestros padres fueron los primeros en reprendernos o sino fue en la escuela, pero bueno, lo interesante es saber que en este caso es cuando tiene peso la frase "hay lugar y momentos para todo", por ello no es de sorprendernos que el mexicano promedio utilice 20 groserías aproximadamente en una conversación cotidiana.
Obviamente no le hablaríamos así a nuestro jefe de trabajo, el 63% de los mexicanos señalan que las dicen con sus amigos, el 36% con compañeros de trabajo y el resto con su pareja. Como diría el buen Ned Flanders,"ayuda a liberar nuestras tensiones" el decir palabrotas, y un psicólogo de la Universidad de Keele Inglaterra de nombre Richard Stephens indica que el utilizar lenguaje soez alivia rápidamente el dolor.
Alvaro Gordoa, socio del Colegio Imagen Pública, menciona que el utilizar lenguaje soez es de connotación vulgar, incluso un tanto sexista porque en los niveles de percepción se considera más vulgar una mujer diga palabrotas que un hombre. Por otro lado se tiene el mito de que la gente con menor educación (como clase trabajadora) las dice y la más educado no, pues habría que poner la conversación telefónica entre Mario Marín y Kamel Nacif para percatarse que todo es por contexto y no por escolaridad.
Estoy de acuerdo con Gordoa al señalar la regla de oro, sí no tuteas a la persona con la que conversas no utilices groserías. Otro idea que comparto con él es que las groserías no deben sonar forzadas porque resulta desagradable, un claro ejemplo de esto son los de Guerra De Chistes, en especial el desaparecido Radames.
Dentro del protocolo social y dependiendo del espacio o ceremonia, no es mal visto el utilizar las palabras derivadas de la palabra "madre" excepto el "chinga tu madre", así como las derivadas de "mamar", sin embargo menciona que las palabras "pendejo" y "cabrón" cuentan con ciertas connotaciones negativas puesto que se utilizan para insultar, sin embargo, la palabra "cabrón" se le adjudica más a la rudeza y tenacidad, como ese libro titulado "Los hombres las prefieren cabronas".
Además, Alvaro Gordoa menciona en su vídeo blog, que la palabra prohibida en todos los contextos es "verga", curiosamente es sumamente utilizada, obviamente entre los amigos y personas de confianza, lo cual me sorprende que Alvaro Gordoa indique eso, aunque en el aspecto del protocolo social es la que causa más ruido a las personas que casi no utilizan groserías, cuando verga es el palo más alto de un barco, aunque se le refiere así al pene.
Un servidor evita el uso de groserías en texto escrito, probablemente por tener afilado el colmillo en la redacción y por ello tal vez no necesito utilizarlas, pero al momento de generar ideas en persona vaya que las uso, siempre y cuando haya confianza.
Para finalizar, recuerda, todo tiene su momento, su espacio y así que a esos putos del senado que convirtieron en delito la palabra "puto" por tener connotaciones ofensivas y un tanto homofóbica, vayanse a la verga, en vez de querer mejorar el vocabulario de una nación bajen los impuestos que solamente crean malestar social por ser unas putas, y ¿por qué digo que los gobernantes son unas putas? porque cobran por cogernos.
No te preocupes, este será el único post en el cual tenga una grosería forzada pero sumamente necesaria para el toque irónico, saludos y gracias por leerme.
Años han pasado desde que la agenda noticiosa nacional tenía presente el caso Lydia Cacho, y ¿porque inicio todo esto? por las numerosas denuncias de niñas en contra de un empresario libanes en Cancún de nombre Jean Succar Kuri.
Ante una evidencia abrumadora que confirman los crímenes de trata, pornografía infantil (tanto en fotografías como vídeos del mismo sentenciado) y tráfico de influencias, se acaba de sentenciar a Succar Kuri a 112 años y 6 meses en prisión. Esto puede significar una victoria, aunque destruyó tantas vidas que los pocos años que le quedan de existencia no serán suficientes para saldar la deuda con la familias que destruyó.
Creo que el problema radica en querer verlo como un viejo solitario (como ese personaje de Family Guy) cuando se trata de una red de redes, no olvidemos la cloaca que destapo Lydia (mujer que apoyó a las víctimas y lucho para meterlo en la cárcel) junto con sus compañeros donde se vieron inmiscuidos Kamel Nacif, el gobernador de Puebla Mario Marin, Miguel Angel Yunes y Emilio Gamboa Patrón, entre otros.
Aunque sea un pequeño avance para la justicia mexicana pero recordemos que el caso Lydia Cacho llegó a la suprema corte de justicia y detuvieron las investigaciones a funcionarios corruptos. Dicen que la justicia es ciega porque no distingue entre pobres y ricos, pero yo diría que lo es por no ver crímenes que seguir, no dejemos en el olvido esto que es parte de nuestra historia no oficial, sucesos que vivirán en la infamia.
Mira el episodio del Vídeo Blog del MALDAD donde hablamos sobre Lydia Cacho: